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Padre...


Padre,
Deposito en tus manos la fatiga y la lucha, las alegrías y desencantos
de este día que quedó atrás. Si los nervios me traicionaron, si los
impulsos egoístas me dominaron, si dí entrada al rencor o a la
tristeza, perdón, Señor ! Ten piedad de mí.
Si he sido infiel, si pronuncié palabras vanas, si me dejé llevar por la
impaciencia, si fui espina para alguien, perdón Señor ! No quiero esta
noche entregarme al sueño sin sentir sobre mi alma la seguridad de tu
misericordia, tu dulce misericordia enteramente gratuita, Señor.

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