Hijo de campesinos pobres, llegó a ser el primer Obispo de Africa
Central y uno de los más grandes misioneros de la historia de la
Iglesia.
Daniel Comboni nace en Limone sul Garda (Brescia, Italia) el 15 de marzo de 1831
En
1854, Daniel Comboni es ordenado sacerdote y tres años después parte
para la misión de Africa junto a otros cinco misioneros. Daniel se da
cuenta en seguida de las dificultades que la nueva misión comporta.
Fatigas, clima insoportable, enfermedades, muerte de numerosos y jóvenes
compañeros misioneros, pobreza de la gente abandonada a si misma.
Cuando
regresa a Italia, el recuerdo de Africa y de sus gentes empujan a
Comboni a preparar una nueva estrategia misionera. En 1864, recogido en
oración sobre la tumba de San Pedro en Roma, Daniel tiene una fulgurante
intuición que lo lleva a elaborar su famoso «Plan para la regeneración
de Africa», un proyecto misionero que puede resumirse en la expresión
«Salvar Africa por medio de Africa», fruto de su ilimitada confianza en
las capacidades humanas y religiosas de los pueblos africanos.
Su
inquebrantable confianza en el Señor y su amor a Africa llevan a Comboni
a fundar en 1867 y en 1872 dos Institutos misioneros, masculino y
femenino respectivamente; más tarde sus miembros se llamarán Misioneros
Combonianos y Misioneras Combonianas.
Como teólogo del Obispo de
Verona participa en el Concilio Vaticano I, consiguiendo que 70 obispos
firmen una petición en favor de la evangelización de Africa Central
(Postulatum pro Nigris Africæ Centralis).
El 2 de julio de 1877, Comboni es nombrado Vicario Apostólico de Africa Central y consagrado Obispo un mes más tarde.
El 10 de octubre de 1881, a los 50 años de edad, muere en Jartum.
El
17 de marzo de 1996, es beatificado por el Papa Juan Pablo II. El 5 de
octubre de 2003, es canonizado por el Papa Juan Pablo II en la Basílica
de San Pedro de Roma.

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