1. Di que «sí» en las cuestiones donde veas clara
una llamada a tu servicio y generosidad. «Quien siembra tacañamente,
tacañamente recogerá». El «SÍ» de María se prolonga y se hace real, allá
donde hay gente de bien que sabe responder afirmativamente a las causas
nobles.
2. Ponte en camino, como María. No te quedes
cerrado y conforme con tus dificultades. Es bueno saber que, no muy
lejos, siempre hay alguien que espera tu llegada.
3. Fíate
de Dios. No te dejes arrastrar por la crítica ambiental sobre la
iglesia. María vivió de espaldas a toda murmuración. Fue fiel al Señor.
4.
Allá donde estés (reuniones, convocatorias, trabajo, colegio, etc.)
procura ser reflexivo. Medita, como María, las decisiones que vayas a
tomar. En los temas, especialmente delicados, tómate tu tiempo. Es bueno
hablarlo con Dios.
5. Si ves que, en donde te
desenvuelves, falta el vino de la alegría, del optimismo o de la
ilusión, procura –como María- poner tu grano de arena para que, en medio
de la insipidez, ayudes a recuperar el sentido de la fiesta.
6. Trata, como María, con delicadeza a los que te rodean. Sé respetuoso. Uno recoge aquello que siembra.
7.
No te parezca un imposible el ser cristiano. No lo escondas en tus
ambientes. A María, al principio, también le resultaba difícil entender
los planes de Dios.
8. Como María, en las Bodas de Caná,
haz lo posible para que –en situaciones de inquietud- todo pueda volver a
la normalidad. A veces, una palabra a tiempo, vale más que cien mil
fuera de lugar. 9. Si sabes de alguna persona que sufre, no lo dudes,
acércate a ella. María no lo dudó ni un solo instante: Jesús subió a la
cruz pero, Ella, estuvo a los pies del madero.
10. Cuando
sientas que, la fama de alguien está en peligro, escapa de esas
situaciones y no las alimentes. María, con José, supo marchar hacia
Egipto antes de que la maldad se adueñara de un Niño inocente.
Fuente: Iglesia.org

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