"Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas". (Jn. 21, 16)
Mt 8, 28-34
Cuando Jesús llegó a la otra orilla del lago, a la región de los
gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los
sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y
comenzaron a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has
venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?". A cierta distancia
había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a
Jesús: "Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara". Él les dijo:
"Vayan". Ellos salieron y entraron en los cerdos: éstos se precipitaron
al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron. Los cuidadores
huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había
sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de
Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario