Nació en 1271, en Zaragoza, reino de Aragón, en España; por sus venas corría sangre de reyes y de santos.
Isabel
de Aragón fue la quinta hija del rey aragonés Pedro III; era nieta del
rey Jaime el Conquistador y biznieta de Federico II Hohenstaufen,
emperador de los países alemanes; y por el lado materno era biznieta de
Isabel de Turingia, mejor conocida como Santa Isabel de Hungría.
En
honor de esta santa que perteneció al linaje de su familia la
bautizaron así, y las vidas de ambas santas del mismo nombre también
habrían de mostrar notables similitudes.
A los 12 años de
edad, la pequeña Isabel fue entregada en matrimonio al rey Dionisio de
Portugal. Éste no se esforzaba mucho por ocultarle sus continuos engaños
amorosos, aunque al mismo tiempo mantenía controlada a su esposa con
enfermizos celos. No obstante, Santa Isabel también aceptó entre los
suyos a los hijos ilegítimos.
Dionisio tampoco confiaba en
su mujer en la vida política de su país. La acusó de conspirar en su
contra junto con su hijo Alfonso IV; actuando violenta e impulsivamente,
a la esposa la desterró y al hijo le declaró la guerra.
Sin
embargo, Santa Isabel pudo escapar de su destierro y llegar a tiempo
justo antes de la batalla. Desarmada, ella misma cabalgó entre ambos
ejércitos, y así consiguió evitar la confrontación y que padre e hijo
hicieran las paces.
En su vida privada, Santa Isabel se
volvía cada vez más devota; patrocinaba conventos, fundó el convento de
las Clarisas en Coimbra, así como numerosos hospitales. Y finalmente, a
la muerte de su esposo, en 1325, profesó como terciaria franciscana.
Muchos
años pasó Santa Isabel recluida en el convento de Coimbra, ofrendando
su vida a la oración y al cuidado de los pobres y de los enfermos. Su
intervención durante una severa hambruna salvó muchas vidas, lo cual le
valió el amor de todo Portugal.
En 1336 estaba a punto de
estallar otra guerra de familia, en esta ocasión entre su hijo Alfonso
IV y el suegro de éste, el rey de Castilla. A pesar de su edad avanzada y
de su débil salud, Santa Isabel se dirigió de inmediato a Estremoz,
donde habría de librarse la batalla, y volvió a cabalgar entre los dos
ejércitos, parando otra vez la guerra.
A los pocos días
falleció en ese lugar, donde dejó todas sus fuerzas. Santa Isabel yace
sepultada en Coimbra. Fue canonizada en 1525 por el papa Urbano VIII.
El
atributo de Santa Isabel de Portugal son las rosas, pues son también el
símbolo de los reyes portugueses. Ella es la santa patrona de Portugal,
Coimbra, Estremoz y Zaragoza; se invoca su ayuda en casos de amenazas
bélicas.

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