"Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas". (Jn. 21, 16)
Lc 5, 33-39
Los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: "Los discípulos de Juan
ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de
los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben". Jesús les contestó:
"¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él
está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado;
entonces tendrán que ayunar". Les hizo además esta comparación: "Nadie
corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se
romperá el nuevo, y el pedazo sacado a éste no quedará bien en el
vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará
reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no
servirán más. El vino nuevo se pone en odres nuevos. Nadie, después de
haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: el añejo es
mejor".
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