"Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas". (Jn. 21, 16)
Jn 13, 21-33. 36-38
Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó
claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará". Los
discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería. Uno
de ellos ?el discípulo al que Jesús amaba? estaba reclinado muy cerca de
Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: "Pregúntale a quién se
refiere". Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: "Señor, ¿quién es?".
Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en
el plato". Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón
Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le
dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer". Pero ninguno de
los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba
encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle:
"Compra lo que hace falta para la fiesta", o bien que le mandaba dar
algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas
salió. Ya era de noche. Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el
Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si
Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y
lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes.
Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los
judíos: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'". Simón Pedro le dijo:
"Señor, ¿a dónde vas?". Jesús le respondió: "Adonde yo voy, tú no
puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás". Pedro le
preguntó: "¿Señor, por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por
ti". Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no
cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".
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