SAN ANTONIO MARÍA CLARET (1807-1870) nació
en Sallent, en Cataluña, España, hijo de un tejedor en una familia
profundamente cristiana con muchos hijos.
Antoni Maria Claret i
Clarà fue el quinto hijo de Joan Claret y Josefa Clarà; desde los doce
años trabajó en el taller de su padre, y a los diecisiete fue enviado a
Barcelona para realizar estudios de industria textil.
Cuatro años
después, sin embargo, Antoni regresó a Sallent, pero para ingresar al
seminario de Vic, donde se ordenó como sacerdote en 1835.
Siguiendo
su vocación de misionero, en 1839 viajó a Roma para unirse a los
jesuitas, quienes más tarde lo devolvieron a España para que predicara
durante las guerras civiles del siglo XIX, donde realiza una intensa
labor.
Finalmente, en 1847 San Antonio María Claret fue nombrado
obispo de las islas Canarias. Esta pausa le sirve para organizar la
fundación de la Congregación de los Misioneros del Inmaculado Corazón de
María, junto con otros sacerdotes catalanes.
En esto se
encontraba cuando recibió la noticia de su nombramiento como arzobispo
de Santiago de Cuba, adonde viajó en 1851. Su diócesis comprendía las
provincias de Camagüey y Oriente.
En la isla americana San
Antonio fundó junto con la madre María Antonia París las Misioneras
Clareatianas, conocidas también como Religiosas de María Inmaculada.
San
Antonio María Claret se ganó muchos enemigos en Cuba por predicar la
igualdad entre los blancos y los negros. Montado en un burro atravesó
más de 35 veces la Sierra Maestra para predicar a los pobres y a los
esclavos. Fue víctima de un atentado, al que sobrevivió milagrosamente.
En
1857 recibió noticias de España de haber sido nombrado confesor de la
reina Isabel II, de modo que regresó a la Península. Sus consejos a los
miembros de la corte eran en el sentido de realizar obras piadosas y de
carácter social para prevenir la Revolución.
A pesar de sus
advertencias, con motivo de las revueltas de 1868 San Antonio María
Claret tuvo que exilarse en París, junto con la reina. Perseguido por
motivos políticos y religiosos, falleció en la abadía de Fontfroide.
San Antonio María Claret fue canonizado en 1950 por el papa Pío XII.
SAN ANTONIO MARÍA CLARET nos enseña a ayudar a los más necesitados sin importar el color de su piel.

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