"Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas". (Jn. 21, 16)
Lc 13, 10-17
Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Había allí una mujer poseída
de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba
completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera. Jesús,
al verla, la llamó y le dijo: "Mujer, estás sanada de tu enfermedad", y
le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en
sábado, dijo a la multitud: "Los días de trabajo son seis; vengan
durante esos días para hacerse sanar, y no el sábado". El Señor le
respondió: "¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no
desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber? Y esta
hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho
años, ¿no podía ser liberada de sus cadenas el día sábado?". Al oír
estas palabras, todos sus adversarios se llenaban de confusión, pero la
multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario